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Buñuelos de plátano



- Y esta semana + 200grs. : (

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Yo pensaba que sobrellevar la dieta sería mucho más sencillo teniendo tiempo libre (por lo de poder comprar todo lo necesario sin necesidad de “improvisar” ante la falta de cualquier alimento, poder preparar los menús, hacer algo de deporte…) pero cuánto me equivocaba.

Parece que cuando dispones de más tiempo libre, la habilidad para gestionarlo disminuye proporcionalmente… al menos en mi caso.

Cuando trabajaba podía organizarme para gestionar y ejecutar mil y una tareas diferentes en un solo día. Ahora me pierdo haciendo listas interminables de cosas que siempre quise hacer y nunca pude, pero que no pasan del papel.

El motivo (o problema, diría yo) es que las metas que me propongo son demasiado ambiciosas y cuando voy a mitad de camino ya estoy agotada de ver el trecho que todavía me falta y acabo desistiendo. Debería proponerme metas más realistas, ir poco a poco, pero no puedo evitar planificar a gran escala aún a sabiendas que fracasaré antes de finalizar.

***

 



Dos semanas después de haber sido informada verbalmente de mi despido, pero sin haber recibido ninguna notificación formal por parte de la empresa, un compañero va y me dice “ Oye, que me he enterado que te marchas…” ¿¿??¡¡¡!!! A lo que yo, intentando templar mi sorpresa, le respondo: “¿Cómo que me marcho? Bueno, claro, me marcho porque me despiden, sino no me marcharía… “ A lo que Mr. Boquillas va y responde “Ahh! Pues a mi el Sr. Jefe X me ha dicho que te marchas tú porque quieres y además la documentación se está gestionando como si así fuera..” Ehhhh??????

En fin… Así vamos…

Resulta que Mr. Jefe sin escrúpulos estaba amañándolo todo para que, de forma muy sutil y casi imperceptible, yo acabara agobiándome y marchándome por decisión propia.

Silencios, ambigüedades, ahora digo… ahora no, ahora suelto un globo sonda, mañana te entrego tu carta de despido.. bueno, la semana que viene…

Por desgracia no era ésta la primera vez que tenía que lidiar en tales plazas, por lo que, aconsejada por una experta y jugando con su misma baraja trucada, conseguí desenmascarar al zorro y conseguí que la situación se normalizara.

Aún sigo sin entender este tipo de actitudes… y más cuándo vienen de parte de alguien con cierto nombre, relacionado a una entidad representativa vinculada a un centro de renombre nacional…

Nunca hay que tener miedo… el miedo nos paraliza, nos hace dudar de nuestras capacidades y cede terreno a este tipo de individuos que están curtidos en la verborrea vacía, el manejo y el engaño.

Afortunadamente yo supe plantar cara a esta víbora sin escrúpulos, pero me consta que antes que yo hubo otras que no tuvieron tanta suerte y desistieron ante la presión.

Estoy convencida que el Universo pondrá algún día a cada uno en el lugar que le corresponde.

En mi caso me consta que ya está siendo así… pero eso es otra historia.


Ingredientes (para unas 30 unidades):
. 3 plátanos
. 100 grs de harina de repostería (con levadura)
. 1 huevo
. 1/2 cucharadita de aceite
. Una pizca de sal
. Aceite de girasol para freír
. Azúcar glas para cubrir

Preparación:

Separar la yema de la clara. Batir la yema con la sal y el aceite. Añadir la harina tamizada y la leche, batir hasta incorporar por completo. Batir la clara a punto de nieve e incorporarla a la masa con movimientos suaves y envolventes.
Cortar los plátanos en rodajas de unos 2 cm de grueso. Ir echándolas en la masa y, con la ayuda de una cuchara, sacarlas del cuenco y freirlas en el aceite caliente.
Freír en pequeñas cantidades, ya que los buñuelos doblarán su volumen. Dar la vuelta, hasta que estén doraditos por ambos lados.
Escurrir sobre papel absorbente, colocar en un plato y espolvorear con el azúcar glas.

Es un desayuno/merienda rápido y bueno. El sabor del plátano frito es delicioso, dulce y muy meloso. De otra forma, el plátano se desmenuzaría pero, al llevar la masa, las rodajas se mantienen dentro de ésta. Recomiendo freír en una cacerola. El aceite se podrá reaprovechar, colándolo. Y el fondo de la cacerola, muy probablemente, quedará un poco negro del azúcar del plátano que se deposita en el fondo.

Buñuelos de viento

¡Qué gustazo desayunar buñuelos recién hechos el domingo por la mañana!

Cabe decir que esta era mi segunda incursión en el mundo buñuenil. La primera, aunque con un sabor excelente, no fue digna de mención por falta de cocción: para que el interior del buñuelo quede completamente cocinado y no tenga apariencia de masa “plastelinosa”, se debe dejar freír en abundante aceite no demasiado caliente, y a fuego medio-lento. En caso contrario, el buñuelo se inflará y por fuera quedará doradito, pero el interior quedará crudo.

La receta original, que paso a detallar, está extraída de La cocina paso a paso y yo aporto tres pequeños cambios: a la leche le añado cáscara de naranja (además de la de limón) y un chorrito de anís (lo ideal hubiera sido anís en grano, pero no tenía. Lo dejo para la próxima), y en el aceite de freír los buñuelos previamente frío cáscara de naranja y limón.

Yo preparé la mitad de los ingredientes marcados, y en el caso del huevo (número impar) utilicé 2 huevos enteros y una clara. Salieron unos 18 buñuelos (+o-) de tamaño medio. Cabe decir que sobraron algunos para el café de la tarde, y eso que mi media costilla, como bien se autodefine, es un auténtico gañán-zampa bollos.




Ingredientes (para 4 personas -¡hambrientas!):

200 g de harina

100 g de mantequilla

125 ml de agua

125 ml de leche

5 huevos

La cáscara de un limón

La cáscara de una naranja

1 pellizco de sal

Un chorrito de anís (tipo Marie Brizard)

Aceite de girasol o de oliva suave para freír

Azúcar para rebozar los buñuelos


Preparación:


Poner en una cacerola el agua, la leche, la mantequilla, la sal y las cáscaras del limón y la naranja. Acercar al fuego y calentar durante 2-3 minutos (sin que suba la leche). Retirar las cáscaras.

Tamizar la harina y volcarla de una vez sobre el cazo. Trabajar la masa con el cazo sobre el fuego (bajo) con una cuchara de madera hasta formar una pasta espesa y homogénea.

Retirar el cazo del fuego y dejar enfriar.

Una vez tibia, añadir a la masa el primer huevo. Mezclarlo, revolviendo hasta que se una todo bien. Repetir la operación con los cuatro huevos restantes, de uno en uno.

Calentar el aceite en una sartén honda o cacerola. No debe estar demasiado caliente (tampoco frío ¿eh?). Con una cucharilla de postre ir cogiendo porciones, no demasiado grandes, ya que el buñuelo se hinchará hasta doblar su volumen, y desprenderla con la ayuda del dedo. No saturar la sartén con buñuelos, más vale ir poco a poco. Dejar freír a fuego medio-lento hasta que hayan doblado su volumen y en ese momento, subir el fuego para que se doren un poquito. Sacar del aceite, escurriéndolos, y colocar en un bol con azúcar, rebozándolos en ésta. Emplatar y servir al gusto.

Una de las versiones que más me gustó fue la que acabo de describir, y luego rellenándolos de crema pastelera pero, desayunar un domingo a las 11, puede tener un pase pero hacerlo a las 12 es más un aperitivo que un desayuno y, qué queréis que os diga, a mi el Martini me gusta más con aceitunas… je,je…!! Por este motivo, opté por la nata de bote, ¡y también quedaron geniales!